Estos dichos populares, así como los proverbios y refranes poseen un mágico poder del que tal vez no hemos sido del todo conscientes: pueden utilizarse prácticamente en cualquier contexto y en cualquier situación. La expresión Vamos a ver de qué cuero salen más correas no es la excepción. Recientemente, por ejemplo, Miguel Ángel Mancera la empleó a propósito de las aspiraciones electorales de José Antonio Meade: “Vamos a ver cuando se suelten los gallos, ya veremos qué pasa. Ahorita todo mundo los está acariciando nada más, ya cuando los suelten «vamos a ver, entonces sí, de qué cuero salen más correas»”; en el boxeo, Julio César Chávez Jr. la utilizó poco antes de enfrentarse a Saúl “El Canelo” Álvarez, a quien le dijo: “cuando se lleva una mentalidad ganadora, todo puede suceder. Pero con todo respeto, como dijo Canelo, vamos a dejarnos de mamaditas y «vamos a ver de qué cuero salen más correas».”
En ningún caso los hablantes tenían la intención de producir alguna correa a partir del cuero, ¿de dónde proviene la magia que permite que este dicho popular pueda emplearse con semejante versatilidad? El secreto reside en las capacidades metafóricas que posee el ser humano.
A simple vista, los conceptos de metáfora y de lenguaje metafórico parecieran ser privativos del ámbito literario, es decir, que sólo tienen injerencia en los cuentos, las novelas y sobre todo la poesía; sin embargo, más que una figura retórica, la metáfora es un proceso cognitivo y, como tal, impregna nuestras capacidades de pensamiento y nuestras capacidades lingüísticas.
La metáfora es la habilidad de construir una cosa en términos de algo más. Más específicamente: consiste en proyectar ciertos rasgos prominentes de un objeto o situación A en un objeto o situación B. Para que este proceso tenga lugar es necesario que los rasgos prominentes de A estén presentes en B, o bien, que manifiesten alguna semejanza, de lo contrario la proyección no será posible.
Supongamos que alguien enuncia Vamos a ver de qué cuero salen más correas antes de un partido de fútbol. Evidentemente, nadie pensará en correas elaboradas de cuero. El significado oculto que queda al descubierto es algo como Vamos a ver cuál de los dos equipos es el mejor. Para llegar a él hay que atender a las implicaciones del dicho popular: aquel cuero que produce más correas es un mejor cuero. Con base en estos elementos, entonces, cuando alguien enuncia este dicho popular lo que hace es proyectar el concepto de [equipo] en el concepto de [cuero], mientras que el concepto de [gol] o [notación] se proyecta en el concepto de [correa]. A pesar de que se trata de dos situaciones completamente distintas, la proyección tiene lugar gracias a las semejanzas conceptuales en una y otra: si el mejor cuero es aquel que produce más correas, entonces aquel equipo que produzca más goles será el mejor.
Si bien es cierto que esta descripción es obvia a todas luces, llama la atención que si se plantea en términos literales, la expresión pierde todo su mágico encanto. A este respecto, nótese el contraste entre la versión original (1) y la interpretación literal de la misma (2):
- Vamos a ver de qué cuero salen más correas.
- Vamos a ver de qué equipo salen más goles.
Tampoco hay que dejar de lado el trabajo individual del peletero al trabajar la materia prima para producir correas, pues supone –como reza también el dicho popular– sangre, sudor y lágrimas. De una u otra manera, este rasgo aún está presente en el dicho popular Vamos a ver de qué cuero salen más correas, de ahí que no sea tan fácil sustituir el concepto [cuero] por el concepto literal en el que se vaya a proyectar. Y no hay que dejar de lado que, como lo describió Francisco Santamaría en su diccionario, es una expresión de desafío ante la amenaza de un adversario que acaso él salga perdiendo: para saber de cuál cuero salen más correas hay que trabajarlos y, claro está, la habilidad artesanal del peletero es un aspecto clave para hace de un cuero cualquiera el mejor de los cueros y así producir más correas. Es, finalmente, una afrenta tácita, elegante y mordaz.
Vamos a ver de qué cuero salen más correas además de ser una metáfora es una expresión que relata toda una historia, cuyos rasgos y características pueden proyectarse, a su vez, en otras situaciones, eventos e historias cotidianas, de ahí su secreta magia y su ilimitado poder.
Las capacidades poéticas, entonces, no pertenecen solamente a los poetas y narradores. En cada uno de nosotros, hablantes de todos los días, hay toda una retahíla de dichos populares, proverbios y refranes cotidianos, que posee un mágico encanto y que nos revela la más sublime poesía: el lenguaje cotidiano.
Las capacidades poéticas, entonces, no pertenecen solamente a los poetas y narradores. En cada uno de nosotros, hablantes de todos los días, hay toda una retahíla de dichos populares, proverbios y refranes cotidianos, que posee un mágico encanto y que nos revela la más sublime poesía: el lenguaje cotidiano.
Para La Escribidera:
Aldo García Ávila
aldogarav86@gmail.com
Créditos de imagen:
Furrier at work in Denmark
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Furrier_at_work_in_1945_in_Denmark.jpg
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Furrier_at_work_in_1945_in_Denmark.jpg

